En la vida hay momentos donde dejamos un flanco sin cubrir,
pero no es por descuido sino simplemente porque no pensamos que sea necesario
ya que es por donde ingresan a nuestra alma y corazón aquellas personas que
queremos, amamos y confiamos, entonces como vamos a cubrirnos de ellos, por eso
duele aún mas cuando la traición viene de ese lado, se nos cierra la garganta
de la angustia que esto produce, pensamos que el piso se vuelve inestable y en
el medio de estas tinieblas de repente surge desde un flanco que si teníamos cubierto
y no entraba nadie la mano amiga que puedo
entrar ofreciendo un abrazo sincero y un hombro donde recostarnos, un oído o
simplemente la mano para poder levantarnos.
Después de todo esto, tenemos que darnos cuenta que es mucho
mas importante la sorpresa de la mano amiga que no esperábamos a la traición, y
magnificar y sujetarnos a estas personas que en los distintos momentos de la
vida supieron y saben tendernos la mano, los otros que siguán su camino que su
conciencia les va cobrar el saldo deudor.

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